S5.
Actividad 2. Análisis y abstracción de información
La Eficiencia de la Gestión
Pública
Antecedentes del tema:
La
Eficiencia de la Gestión Pública En los últimos años, México ha adoptado una
amplia serie de reformas para hacer más eficiente la administración pública y
aumentar el impacto de las políticas gubernamentales. Entre esas reformas están
una mayor responsabilidad fiscal y transparencia en el proceso presupuestario;
mejores mecanismos de adquisiciones; una gestión más adecuada de los recursos
humanos; y medidas para evitar la corrupción. Si bien muchas de estas reformas
ya están vigentes, es necesario un respaldo político fuerte y congruente para
que la legislación se ponga en práctica, genere ahorros reales y aumente la
productividad. Continuar con las mejoras al proceso presupuestario Para que
México tenga finanzas públicas sostenibles en el largo plazo, su presupuesto
debe ser menos dependiente de los ingresos petroleros y responder mejor al
crecimiento económico sostenido (véase el capítulo “Reforma Fiscal para el
Desarrollo y la Equidad”). Además, debe fortalecer la eficiencia y la
efectividad del gasto público, así como la rendición de cuentas en el nivel
subnacional. El país necesita adoptar un enfoque presupuestal de más largo
plazo, multianual, el cual adapte el gasto y el financiamiento a los planes y
metas que el gobierno tiene para los distintos sectores; al mismo tiempo, debe
estar mejor preparado ante eventualidades como la baja de los ingresos por
ventas de petróleo y los cambios demográficos. Por otro lado, México debe tomar
medidas para que las decisiones presupuestales estén mejor vinculadas con el
desempeño. Esto requiere incentivos y estructuras regulatorias más fuertes, que
faciliten la racionalización de los recursos y den mayor flexibilidad a la
ejecución y la gestión presupuestales. El Congreso debe participar cada vez más
en este proceso, y se debe alentar a los legisladores a tomar más en cuenta los
informes de resultados y las evaluaciones presentados por el ejecutivo, tanto
para dar seguimiento al desempeño de las secretarías y otras dependencias como
para fines del debate presupuestario. En el proceso de aprobación presupuestal,
el Congreso puede apoyarse en: i) la Auditoría Superior de la Federación (ASF),
que audita las cuentas públicas y presenta al Congreso los informes especiales
correspondientes (disponibles públicamente en Internet), y ii) el Centro de
Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), creado por el Congreso en 1988,
anticipándose a muchos otros países de la OCDE, para suministrar análisis
objetivos e imparciales de asuntos relacionados con las finanzas públicas. Así,
México sigue la tendencia general de los países de la OCDE hacia el
fortalecimiento de la capacidad de sus legisladores para participar activamente
en los procesos presupuestarios. Otra medida benéfica sería descontinuar la
práctica de destinar partidas de gasto específicas (en ocasiones ligadas a
distritos electorales en lo particular) en el debate parlamentario del
presupuesto y que la atención de los legisladores se centre más bien en los
objetivos clave de sostenibilidad, equidad y eficiencia.
Bases
Teóricas:
Recomendaciones
clave de la OCDE g
Diseñar un proceso presupuestario multianual, el cual se centre en el desempeño
y la eficacia del gasto y en los resultados del sector público. g Fomentar la eficiencia del
gobierno, profesionalizando el servicio público, tomando medidas para mejorar
la calidad del gasto y ampliando las iniciativas de transparencia y de gobierno
abierto. g
Garantizar un gasto más estratégico a través de mejores mecanismos de
adquisiciones públicas, apoyándose en la planeación, la recopilación de datos
con fines de evaluación y una fuerza laboral especializada en cada una de las
instituciones públicas. g
Medir la satisfacción de los ciudadanos con las herramientas existentes de
gobierno electrónico para impulsar un gobierno abierto, a fin de alinear mejor
la oferta y la demanda y explorar las opciones para crear servicios compartidos
entre distintos órdenes de gobierno.
En
mi opinión el sector público mexicano debe fortalecer significativamente la
gestión de sus recursos humanos para mejorar el diseño de políticas y
garantizar que la prestación de servicios públicos sea más eficiente, efectiva
y competitiva. El capital humano del sector público debe considerarse estratégico
si se quiere reformar la administración pública, haciendo hincapié en el
aumento de la productividad y no sólo en la reducción del gasto. La experiencia
de los países de la OCDE muestra que una administración pública profesional
fomenta el diseño y la implementación adecuados de las políticas públicas, la
prestación efectiva de servicios, la rendición de cuentas, la capacidad de
respuesta y la transparencia en el uso de los recursos públicos. En este
sentido, México debe mantener los esfuerzos a fin de consolidar el Servicio
Profesional de Carrera (SPC) como medio para administrar las instituciones
públicas con eficacia, atender las secretarías y otras dependencias de manera
más eficiente y efectiva y, especialmente, ofrecer resultados a los ciudadanos.
El SPC no sólo es un factor decisivo para que en la fuerza laboral pública
exista una gestión basada en méritos, sino que también contribuye
considerablemente a promover los principios de buen gobierno en el servicio
público. Además, el buen gobierno requiere administraciones progresistas que
posean una visión estratégica clara. Si el SPC cuenta con un plan de mediano y
largo plazos, enviará un mensaje contundente sobre el rumbo que el
gobierno seguirá en el futuro y sobre las prioridades que debe atender. Y lo
que es más importante: definirá qué tipo de servidores públicos necesitará
México, y cuál será su papel en la sociedad.

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